Aunque no soy muy fan de los animales, este regalo de filosofía DIY me encandiló por dos motivos: uno, me recuerda al universo Amelie (ya conocéis mi obsesión por las lámparas de la mesita de noche del personaje) y dos, porque está hecha por mi manitas particular: mi padre.
La estructura principal está formada por un perro de escayola cuya función principal era meramente ornamental. Descubierta en El Corte Inglés por los ojos de mi busca-tesoros-en-grandes-superficies (mi madre) esta estructura es el elemento sobre el que se sustenta mi nueva lámpara auxiliar.
Capaz de iluminar cualquier espacio con su presencia "imperial", su elegancia animal y sus honores familiares, esta lámpara no solo me parece espectacular sino que me traslada a la época en la que mi padre tenía tiempo para crear fuertes de Playmobil, juguetes vintage, casitas de muñecas, recortables de madera y muebles para el hogar.
Espero que esta creación sea la antecesora de otros artículos y otras chapuzas para recordar...














